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Asociación de Mayores del Barrio de la Estrella
            Asociación de Mayores delBarrio de la Estrella

STO. TORIBIO DE LIÉBANA   CANTABRIA                            AÑO SANTO LEBANIEGO

 

RESEÑA DEL VIAJE

            Entre los días 17 y 20 de octubre un grupo de socios y amigos de AMBE hemos participado en un viaje a Cantabria visitando, al paso por Palencia, alguno  de sus preciosos pueblos.

            El viaje dió comienzo, como es habitual, en el hotel Colon a las 8 horas, saliendo puntualmente, y tras una breve parada en Lerma llegamos al pequeño y encantador pueblo de Cervatos. Allí visitamos la Colegiata de San Pedro del siglo XII. Animados y alegres con la maravilla románica y la explicación de la guía, decidimos comprarle la lotería que nos ofrecía hasta acabar con el talonario.

            Seguimos a Santander y nos dirigimos directamente al restaurante Los Peñucas, en el puerto, donde colmamos nuestro apetito con una gran mariscada. Los sopores de la comida nos lo quitó la llegada de la guía local que, ya en el autobús, nos llevó a recorrer parte de la ciudad hasta la entrada de la península de la Magdalena. Allí dimos un paseo subiendo hasta el Palacio que fué residencia de verano de Alfonso XIII y familia y que hoy es la Universidad Menéndez y Pelayo. Contemplamos el edificio y disfrutamos de las vistas que desde allí se divisan. Desde el palacio descendimos al parque donde está la balsa que utilizo Vital Alsar, santanderino de pro, en su viaje de 161 días de Ecuador a Australia , así como tres galeones y una deliciosa sirenita que fue regalada a la ciudad por un escultor mejicano.

            Nos acercamos, a continuación, a un pequeño zoo, de animales relacionados con el mar viendo leones marinos y pingüinos, cerca de un monumento a Félix Rodríguez de la Fuente. Retornamos al autobús y seguimos con el recorrido por la ciudad  antigua,  haciendo una parada para conocer el Edificio Centro Botín inaugurado en julio de este año; subimos a las terrazas y pasarelas y pudimos contemplar la bahía y la ciudad iluminada porque ya había anochecido.

            Llevábamos la incógnita de como sería el hotel Faro de San Vicente, en San Vicente de la Barquera, donde íbamos a alojarnos las tres noches del viaje, y que hubo que contratar a última hora por problemas con el anteriormente elegido. Estaba bien para su categoría, cerca del centro, y el sitio era privilegiado con buenas vistas del pueblo y de la ría.

            El dia 18 lo dedicamos al objetivo principal del viaje: ir al monasterio de San Toribio de Liébana, cruzar la puerta del Perdón , asistir a la Misa del Peregrino y besar la reliquia de la Santa Cruz. Pero antes, en el viaje  hasta el monasterio, atravesamos el desfiladero de la Hermida y paramos a visitar una preciosa iglesia mozárabe del siglo X: Santa María de Lebeña, con su torre más moderna y exenta, la historia de su tejo y su olivo, un interior con naves en cruz griega con arcos de herradura y capiteles muy trabajados y un altar donde se sitúa una escultura de la Virgen de la Leche, robada y recuperada, dulce y preciosa. Todo nos la explico muy bien la guía del lugar.

            Cuando llegamos a Potes, camino de Santo Toribio, unos cuantos senderistas se apearon del autobús y recorrieron andando los 3 km hasta el monasterio. Santo Toribio es uno de los cinco lugares santos de la cristiandad (los otros son Roma, Jerusalem, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz) que cuentan con el privilegio de un Año Santo Jubilar. Es el año en el que el 23 de abril cae en domingo.

            Después de la Misa del Peregrino, donde se hizo una mención especial por nuestro anterior Presidente, y de besar el Lignun Crucis nos fuimos a comer al hotel restaurante del Oso. Un lugar idílico, rodeado de montañas y flores al lado del río Deva, en él degustamos un cocido lebaniego bien servido y regado con un buen vino.

            Antes de volver al hotel paramos en Potes, dimos un paseo por el casco antiguo y el tiempo nos regaló el único chaparrón del viaje. Ya en San Vicente de la Barquera pudimos recorrer cada uno el pueblo a su aire.

            El día 19 lo dedicamos a un turismo variado. Comenzamos por las cuevas del Soplao, situadas en un lugar espléndido, en una posición elevada entre montañas y valles. Las cuevas son curiosas y fueron descubiertas al incidir en ellas una galería de la mina de blenda y galena que se explotaba en el lugar, y que ya no está en funcionamiento. Se accede a la cueva por una galería de la antigua mina, en un pequeño tren minero donde nos montaron a todo el grupo. Ya dentro se hizo un recorrido guiado, a pie, de un kilómetro donde vimos diferentes salas con estalagtitas, estalagmitas, columnas, y estalagtitas excéntricas, poco conocidas, y que se producen por capilaridad.

            La siguiente parada fué Comillas. Paseamos por la ciudad viendo el palacio de Sobrellano, mandado construir por Antonio López, el edificio llamado el Capricho de Gaudí, y sus preciosas plazas y casonas, para acabar subiendo a la Universidad donde visitamos su interior.

            Y a comer a Suances, en el Mirador de Suso, Comida espectacular. Ya por la tarde ligeramente repuestos del banquete visitamos Santillana del Mar: la Colegiata, sus calles y plazas, y especialmente sus tiendas de dulces y anchoas.

            Y llegó el día 20 de vuelta a Madrid, por cierto muy aprovechado. Pasada Cantabria paramos en Aguilar de Campoo, cuna de las galletas. Fuimos al monasterio de Santa María la Real, hoy Instituto  de Enseñanza Media, donde un muy erudito guía nos lo enseñó y explicó. Después visitamos la ermita de Santa Cecilia, románica con unos capiteles maravillosos  y luego, ya en Mave,  la iglesia románica de Santa María de Mave, con mucha historia y capítulos de novela.

            Después de comer en la hospedería del monasterio de Mave, muy bien y en cantidad acorde con nuestros años, seguimos hasta Madrid, con breve parada en Aranda de Duero.

            Como colofón decir que el viaje resultó estupendo en todos los sentidos, y agradecer a Rafael su continua dedicación para que todo resultara perfecto, a Giusepina su dirección y a Joaquín su buen hacer y amabilidad. Todo un éxito.

 

María Teresa Lauzurica

 

 

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